He estado en lugares en los que jamás soñé que podría estar... Este pensamiento me vino por primera vez en un pueblito de la cordillera andina, caminando bajo la lluvia con 4 amigas...
Los caminos que recorremos los elegimos nosotros, a veces con decisiones instantáneas, sin pensar mucho las cosas, simplemente caminando con personas que nos motiven y nos llenen de ánimos. Así surgió este viaje o paseo en medio de una pandemia brutal. 4 personas cansadas que decidieron salir de la rutina y hacer un viaje sin pensar las cosas, simplemente tomando las mochilas y subiendo a un bus sin destino determinado.
Así llegamos a Ralco en la comuna de Alto Biobío en Chile, una comuna que cuenta con casi seis mil habitantes. Es una comuna con varios atractivos turísticos, pero como mencioné anteriormente, estaba en medio de la pandemia y con muchas restricciones, por lo que no pudimos acceder a la reserva nacional por falta de transporte, pero sí pudimos disfrutar de las maravillosas vistas del río Biobío y conocer la central hidroeléctrica de Pangue que es impresionante.
A pesar de la lluvia que no cesó durante todo el fin de semana, lo disfrutamos como niñas que recorren la carretera por primera vez, nos encontramos con perritos, ovejas y vacas, así como con personas que con su amabilidad nos hicieron vivir una gran experiencia.
Lo más importante fue sentirnos en libertad, poder drenar el cansancio de la rutina y convertirlo en cansancio de descubrir lugares nuevos, de recorrer caminos inesperados y de vivir la euforia del viajero.
He estado en lugares que jamás imaginé, porque nunca me imaginé caminando en un pueblo andino que está alejado de las grandes ciudades, donde predomina la naturaleza, la tranquilidad, el aire puro, con paisajes que solo había visto en películas, causes de río que te hacen sentir un pequeño punto en la inmensidad y reflexionar de que la libertad puede ser ese pequeño instante de agradecimiento por lo que estás viviendo.






